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Desde las primeras civilizaciones nómadas hasta nuestros días, la necesidad de las personas para transportar bienes y materiales ha sido solventada de diversas maneras. Una de las formas más tradicionales era contratando a jóvenes que con costales cargaban bultos pesados, ellos se hacían llamar “Los Mozos de Cordel”.

Ubicados en las zonas más activas de las ciudades, los mozos de cordel esperaban en las esquinas de los mercados, ofreciendo sus servicios como transportistas de todo lo que pudiera caber en sus costales.

 

Existen registros, tan antiguos como la misma Grecia, donde resaltan la gran demanda de mozos en las principales ciudades. Los comerciantes, quienes los contrataban para emprender viajes de semanas e incluso meses para transportar mercancías de una región a otra.

 

El auge de este oficio fue tal, que el gobierno español instauró un reglamento para asegurar condiciones de trabajo justas y para proteger a los ciudadanos de cualquier problema que pudiera llegar a pasar durante los traslados. Algunas de estas reglas eran:

 

  • Los únicos que podían desarrollar la tarea de mozos eran los hombres de 18 a 50 años de edad.
  • Para poder trabajar en este puesto, el aspirante debe de poseer una carta que avale su honestidad y honradez.
  • Los capataces que estaban a cargo de garantizar el cumplimiento del reglamento eran elegidos por los mozos.

 

Aunque este oficio no se considera extinto, los mozos dejaron de servir en mercados y ahora se enfocan en ayudar a viajeros en aeropuertos, centrales de camión y puertos turísticos. Con la llegada de la revolución industrial y la implementación de materiales más pesados, los mozos fueron sustituidos por máquinas ferroviarias y marítimas que transportaban más kilos en menos tiempo.

 

Lo único que ha prevalecido con los años es el uso de materiales resistentes que soporten las inclemencias del clima. Las empresas siempre buscan proteger sus productos de la intemperie, humedad y demás factores que pueden echar a perder casi cualquier fruta, vegetal, semilla, etc. Es por eso que en Rainsa nos regimos por nuestros estrictos estándares de calidad para hacer costales resistentes que cubran de cualquier factor tus productos.